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20 de diciembre de 2009

Este año puede marcar la diferencia en tu vida

Se acerca el final del año que nos acerca al comienzo de otro nuevo y, con él, vuelven nuestros buenos propósitos. ¿Has pensado ya los tuyos para 2010?

El problema de los buenos propósitos radica en que, casi siempre, se trata de cosas que pensamos que “deberíamos" hacer, en lugar de ser algo que realmente “queremos” hacer. Año tras año aparecen las mismas cosas repetidas en nuestra lista: perder peso, ponerse en forma, pasar más tiempo con la familia, organizarse, etc.

Como le comentaba a mi colega de trabajo Tatiana, la mayor parte de nosotros no solemos acompañar nuestros propósitos de un plan de acción bien planteado. Lo hacemos para otras cosas que, en el fondo, significan mucho menos para nosotros como nuestro trabajo o nuestros compromisos, pero no para nuestros objetivos fundamentales como por ej. nuestra salud. Además, estos últimos propósitos no suelen ser lo suficientemente concretos ni medibles y no sentimos que hayamos conseguido mucho al cabo del año. Vuelven a estar en nuestra lista los mismos buenos propósitos de siempre y acabamos sintiéndonos decepcionados con nosotros mismos, como si hubiésemos fracasado y prometiéndonos que este año, será diferente.

Creo que es hora de cambiar de perspectiva. Tus propósitos, metas o plan de vida están esperando. Aquí tienes 3 pasos para ayudarte a pensar y poder comenzar con buen pie:

1. ¿Qué necesitas o qué necesitas cambiar? A veces no es tan fácil saber lo que necesitas dejar para alcanzar tus objetivos personales, y eso que muchas veces pueden ser cosas tan simples como buscar ayuda para las tareas de casa, asesorarte sobre unas pautas fundamentales para una buena nutrición, apuntarte a una piscina, hacerte un calendario de ejercicio semanal o pedir algo de soporte administrativo en el trabajo, etc.

2. Visualiza tu objetivo. Tomate un momento para pensar tranquilamente. Visualizate a tí mismo una vez que hayas conseguido ese objetivo; por ejemplo estando en forma. ¿Cómo te sientes?. Ahora, echa la vista atrás.. ¿qué cambios has tenido que realizar para conseguir llegar hasta allí?, ¿en que has invertido?, ¿en quién te has apoyado para conseguirlo?

Da otro paso más allá y visualiza otro escenario nuevo. ¿Qué te gustaría ser si pudieras conseguirlo?. ¿Qué tienes en este nuevo mundo ideal tuyo? Observa lo que hay o quién está a tu lado.

3. Estate dispuesto a dejar algo. Para conseguir nuevas estructuras que te permitan conseguir tus nuevos objetivos, es necesario abandonar otras cosas viejas. Quieres realizar un compromiso auténtico y eso implica algunas renuncias y a veces menos traumáticas de lo que te imaginas.

Yo solía ver la televisión después de acabar con las cenas y eso me quitaba al menos 1 hora cada día durante 5 días a la semana, me di cuenta de que este hábito no me aportaba nada y me robaba mucha energía, además de no ser de gran ayuda para aprobar mis exámenes. Por tanto, decidí dejarlo, obteniendo un tiempo precioso de reflexión y trabajo, y pudiendo avanzar tremendamente en mis estudios.

Otras veces debemos afrontar otros asuntos más duros como renunciar a una relación que no nos llena, hacer cambio de amigos, dejar un hábito adictivo, etc... pero si ello supone que te acerques al objetivo que te permitirá ser mejor persona, el esfuerzo merecerá la pena y lo considerarás como parte del proceso hacia tu objetivo más importante.

Da igual si estás pensando en cambiar de trabajo o en invertir dinero para mejorar tu salud. Ten el coraje de alinearte con tus objetivos, crea nuevos hábitos y apuesta por ellos. Siguiendo estos pasos, te garantizo que conseguirás tus objetivos en 2010 y tendrás una sensación única de plenitud cuando haya pasado el año.

¡Feliz Navidad y hasta pronto!

12 de diciembre de 2009

¿Cómo podemos crear un nuevo hábito?


¿Que es un hábito? Es la repetición de un comportamiento determinado en el tiempo. Algunos hábitos son buenos; utilizar “por favor” o “dar las gracias” son hábitos de buena educación que podemos usar repetidamente ;) sin embargo, otros se basan en comportamientos no tan favorables; trasnochar viendo televisión cuando al día siguiente tenemos que trabajar, etc, etc.

Lo ideal sería poder elegir nuestros comportamientos de forma consciente. Muchos hábitos se comienzan de forma accidental o por imitación cuando al final, son cosas que nos gustaría dejar de hacer, pero que ya tenemos incorporadas en nuestra rutina y realizamos de forma casi automática.

Pero los nuevos hábitos también se pueden crear. Sólo hay que practicar nuevos comportamientos para poder incluirlos en nuestra rutina. Cuando realizamos un determinado comportamiento éste ocasiona una respuesta en el hipocampo de nuestro cerebro. Por tanto esa es la forma de crear una nueva respuesta y automatizarla con la repetición.

¿Qué debo hacer para crear un nuevo hábito?

En realidad no es tan difícil sobre todo, si sigues estos consejos:

1º. En primer lugar identifica el hábito nocivo que quieres dejar, es decir, toma conciencia del hábito inadecuado.

2º. Describe el hábito específico con el que quieres sustituirlo. Si quieres dejar de fumar, tienes que decidir que otro hábito vas a realizar cuando se disparen las ganas de coger un cigarro.

3º. Imagínate a ti mismo realizando el nuevo hábito de forma detallada, date cuenta de cómo lo haces, con quien estás, dónde, como lo desarrollas y compromete con toda tu esencia para fortalecer esa nueva conducta.

4º. Medita sobre el beneficio de realizar este nuevo hábito para tí. Asegúrate que es algo que deseas tú y no una motivación de otra persona.

5º. Identifica los desencadenantes del hábito que quieres desterrar. El mal hábito se dispara en situaciones concretas, por ej. El comer cuando te sientes estresado

6º. Crea un nuevo desencadenante para sustituir tu viejo patrón de actuación y recuerda usarlo inmediatamente. Para el ejercicio, puedes hacer deporte justo después del trabajo. Se constante, cuando el desencadenante suceda, haz el hábito inmediatamente cada vez. Cuanto menos constante seas con el desencadenante más débil será el hábito.

7º. Date cuenta de los progresos que hagas aunque sean pequeños y reconócetelos

8º. Practica, practica, y practica…, el nuevo comportamiento irá creando una conexión en tu hipocampo hasta que lo hagas de forma inconsciente.

Sobre todo, decide cambiar para estar mejor ¿Cuál es el hábito numero uno que quieres abandonar hoy mismo y qué nuevo hábito desarrollarás para sustituirlo?

Os dejo algo realmente divertido para no perder el hábito de reir:
http://www.youtube.com/watch?v=NxitJjn_ups

La motivación es lo que te hace comenzar. El hábito es lo que te hace seguir." - Jim Ryun

9 de diciembre de 2009

Flexibilidad mental

Tendemos a pensar que los problemas están fuera de nosotros, en los demás. "Es un borde, no me escucha, no tiene paciencia, etc, etc", cuando a veces la realidad suele ser otra bien distinta. Haz la prueba y rétate a tí mismo. Intenta disociarte cuando te sobrevenga una situación de este tipo y pregúntate... ¿qué le quiero transmitir? ¿qué hay detrás de su actitud? ¿cómo me atendería mejor..?

En realidad, te darás cuenta de que muchas veces nosotros construimos parte de la barrera que nos impide poder fluir con determinadas personas que, en el fondo, solemos apreciar.

Como ejemplo pienso en la relación padre-hijo en la que se suele oír la queja: "no entiendo a mi hijo, no me escucha..." cuando él mismo acaba de definir el problema y probablemente todo sería más fácil si lo intentase al revés, "¿por qué no le escucho yo primero a él?".

El arte de indagar y preguntar en lugar de juzgar y afirmar se consigue entrenándolo, es revelador y se va consolidando por sí mismo cuando observas sus resultados. Tu interlocutor, por otro lado, a parte de pensar mucho mejor sobre ti "vaya... no me está echando un sermón", te apreciará mucho más y puedes asegurar que ganarás más confianza para que se pueda abrir más a ti.

Los consejos y advertencias sin intentar entender a la otra parte pueden ser acciones inservibles. En realidad el problema no es que esta persona le falte interés, sino que quizá nosotros estamos utilizando un acercamiento que él no puede entender. Es preciso comprender bien para luego diagnosticar y poder aconsejar, por ello...
  • En cualquier relación personal procura entender tú y sólo después, procura que te comprenda él.
  • Se flexible al escuchar y expón tu postura con determinación pero sin obstinación, no se consigue nada y además, te deja muy mal cuerpo.
  • La persona con más variabilidad de opciones es la que acaba controlando la situación y consigue un menor desgaste físico.

Y aquí va la reflexión para la semana: si no te gusta lo que percibes... pon más atención sobre lo que emites y sobre todo en ¡como lo emites! y observa los resultados.


6 de diciembre de 2009

Como prevenir gripes y resfriados

Los catarros son la causa número uno de las visitas al médico y del absentismo ya sea escolar o laboral. Se estima que la mayoría de los adultos sufrimos de 1 a 4 resfriados al año, de media.

¿Pero, por qué empezamos a enfermar con más frecuencia en otoño?

Es probable que hoy en día en cuanto nos sobrevengan alguno de los síntomas típicos de resfriado o gripe ya sea dolor de cabeza, moqueo, malestar general, tos, etc., nuestros síntomas se puedan achacar a la llamada gripe A. Sin embargo, hay que saber que el riesgo de que esta sea la causante de nuestra enfermedad, es relativamente bajo. Se calcula que hay un rango de probabilidades que van de un 3 a un 17% de que la infección sea provocada por un virus de la gripe (o influenza), siendo de un 83 a un 97% de las veces, causada por otro tipo de virus o bacterias.

Por otra parte, a medida que bajan las temperaturas comenzamos a pasar más tiempo dentro de casa y menos tiempo al sol. Esto da lugar a un descenso en nuestras reservas de vitamina D y comenzamos a ser más aptos para el contagio de virus de unos a otros. Ello no significa que estos virus oportunistas aparezcan mágicamente en ciertas épocas del año; viven y están a nuestro alrededor, de hecho convivimos con múltiples clases de microorganismos y todos ellos se mantienen a raya hasta el momento en que nos vemos más debilitados y sensibles. Es nuestra capacidad de defendernos en realidad, la que cambia con las estaciones.

Mucha gente cree que los resfriados y gripes que les sobrevienen son causados por bacterias pero esto es un error. La mayoría de resfriados y gripes son ocasionados por virus y utilizar antibióticos es algo completamente inefectivo además de poder dañar nuestro equilibrio intestinal que es donde se fragua nuestra salud.

Los virus son mucho más pequeños que las bacterias y tienen una estructura completamente distinta que hace que los antibióticos sean inservibles para su control (sí, va a haber ocasiones en las que puede ser necesario utilizarlos ya que puede existir una infección secundaria a nuestro estado, bien sea sinusitis, bronquitis/neumonía, pero estos casos son más raros). También deberíamos saber que aunque los virus desencadenan los resfriados y las gripes, éstos no son la verdadera causa de la enfermedad.

¿Entonces… cuál sería la verdadera causa?

La verdadera causa en la mayoría de las ocasiones es el hecho de que nuestro sistema inmunológico está debilitado, que carece de capacidad de reacción para repeler el contacto viral. Otro dato de cada vez más peso a nivel científico demuestra que una causa subyacente sería la deficiencia de vitamina D. Cuando tenemos unos niveles muy bajos de esta vitamina, nuestra respuesta inmunológica se ve debilitada y vamos siendo más susceptibles a gripes, resfriados y otras infecciones respiratorias.

Y ¿cómo se van debilitando nuestras defensas?. Aunque el origen es diverso, el hecho de tener nuestro sistema inmunológico debilitado, suele provenir de una o varias de las siguientes razones:

  • Deficiencia de vitamina D
  • Exceso de azúcar blanca o harinas en substitución de comidas frescas y nutritivas
  • No disfrutar de un sueño reparador o no dormir suficientes horas
  • No hacer nada de ejercicio
  • Acúmulo y manejo inadecuado de estrés diario

La vitamina D es un agente que produce de 200 a 300 péptidos antimicrobianos diferentes en el cuerpo capaces de mantener a raya a bacterias, hongos y virus. La mejor fuente de vitamina D es la exposición directa al sol, pero muchos de nosotros no tenemos la posibilidad de dar paseos al sol durante el invierno, con lo cual, nuestras opciones se ven reducidas a aumentar el consumo directo de vitamina D a través de la alimentación (leche, yema de huevo, aceites presentes en el pescado azul, salmón y algunas setas) o tomándola en suplementos vitamínicos.

Siendo poco extremista, creo en las elecciones saludables como hábito de vida, pero también en poder disfrutar de la vida celebrando con algún exceso de vez en cuando. Dicho esto, cuando inevitablemente sintamos alguno de los síntomas originados por alguno de estos seres invisibles, podemos echar mano de suplementos naturales que pueden ayudarnos a frenar el progreso de las gripes y resfriados, sobre todo, si lo hacemos desde los primeros síntomas:

Vitamina C: un potente antioxidante. Utiliza las fuentes naturales como la acerola y zumos de naranja y otras frutas o vegetales de color rojo.

Própolis: una resina producida por las abejas y uno de los agentes antimicrobianos de mayor espectro en el mundo. También es una fuente de ácido caféico y apigenina, 2 componentes que aumentan nuestra respuesta immune.

Equinácea: sustancia capaz de ayudarte a recuperarte de los resfriados y los catarros menores rápidamente. La equinácea fue el remedio número uno para los resfriados y las gripes en Estados Unidos hasta que fue desplazada por los antibióticos. Irónicamente, los antibióticos no son efectivos para los resfriados, mientras la equinácea parece ofrecer ayuda real. La equinácea permanece como el remedio principal para las infecciones respiratorias en Alemania, donde se expiden más de 1.3 millones de recetas cada año.

No todos estos compuestos tienen la misma eficacia, todo depende de su origen y elaboración. Por ello, echa siempre mano de tu ayuda experta o consúltanos.

Lo dicho ¡buen control de tu salud para este invierno!

2 de diciembre de 2009

Sanidad suspende en información

Siempre se ha hecho alarde de la calidad de la sanidad “gratuita” de la que gozamos en España, pero junto con Grecia e Irlanda, adolecemos de algo fundamental para que esta percepción sea más realista. Según un informe anual sobre calidad sanitaria realizado a los consumidores europeos Euro Health Consumer Index, una de las faltas graves de este sistema es la información al paciente. Aunque en nuestro país el paciente tiene derecho a leer sus informes médicos, las organizaciones españolas de pacientes dieron las respuestas más negativas entre los 33 países analizados sobre la información a los pacientes. “La excesiva jerarquización del sistema y la falta de transparencia hace que los pacientes tengan poca información y, por tanto, menos posibilidades de decidir sobre su salud”.

De los 1.000 puntos posibles que se consideran la excelencia sanitaria, hemos obtenido una puntuación de 630. El primer puesto ha sido para Holanda, con 863 puntos. También y según este informe de calidad sanitaria, España desciende tres peldaños en relación a 2008 y pasa al puesto 21 en la lista de los 33 mejores sistemas de salud europeos. No conozco el sesgo por el que los afectados por estas notas penalizan el informe, pero, en este caso, me quedo con los datos que afectan al paciente.

Para realizar este ranking se evaluaron:

Los derechos y la información al paciente

Los servicios on-line entre profesionales médicos, laboratorios y pacientes

El tiempo de espera para tratamientos comunes

Los resultados de la atención médica

La generosidad del sistema en cuanto a mamografías, transplantes, etc.

El acceso a los medicamentos

Lo cierto es que cuando viajas, sueles pensar que lo de casa no está tan mal, y lo suyo nos cuesta.., pero “no solo de fama vive la salud española” y esta puntuación debería hacernos pensar en la situación real a la que nos enfrentamos cuando nos diagnostican un problema de salud y cómo podemos reclamar ese apoyo necesario para poder involucrarnos más en las decisiones que afectan a nuestra propia salud.