
Esta mañana me puse a reflexionar sobre la habilidad que tenemos en posponer lo que nos gustaría hacer y la ansiedad que esto nos genera en el día a día. Me refiero a cosas que realmente queremos hacer, a esas que nos decimos: “ah!, es cierto, ¡cómo me gustaría!, tengo que hacerlo ya, claro pero ahora no puedo tengo muchas cosas urgentes que sacar (no importantes) …mañana empiezo”. Hay un término para esto, se llama “procastinar” o el hábito de postergar. Piensa en fumadores que viven siempre dejando de fumar o gente que prepara un examen eternamente.
Pero, ¿cómo pasar a la acción?.
Lo más fácil que podemos hacer es aprender como funciona nuestro cerebro, una vez entendidos los mecanismos del escapismo mental, igual que hemos aprendido a posponer aprenderemos a avanzar.
1. Explora tu miedo:
Tenemos una gran cantidad de emociones que continuamente nos empujan y nos frenan, pero nos solemos inclinar más hacia lo último, debido básicamente a nuestro MIEDO. Creemos que nuestra idea, tarea, decisión es demasiado complicada, va a costar mucho trabajo, que todavía tenemos tiempo, etc., es como si un saboteador interno nos quitara las ganas de comenzar.
Nuestras emociones dirigen nuestro comportamiento. El miedo nos tiene sujetos dónde estamos y el deseo nos hace movernos en otra dirección. Si estamos dejando de hacer algo que queremos eso es que no tenemos un deseo tan grande como para hacerlo.
Si puedes asociar emociones fuertes con el resultado que deseas verás lo fácil que es dar el salto y ponerte a ello.







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada