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28 de junio de 2013

Quiero Cambiar pero ¡¡“No puedo”!!, y otras excusas..

¿Te has parado a pensar alguna vez en que manera te hablas a ti mismo?

“Quiero adelgazar pero no puedo”

“Quiero dejar de gritar a mis hijos, pero no me dejan”                      


 “Si bebiese menos”


“Lo siento pero soy así”                             


“Me gustaría hacer mas ejercicio pero no puedo”…

Nos encanta utilizar este tipo de expresiones.  

Esa forma de hablar en cierto modo nos libera de responsabilidades sobre nuestras acciones. El caso es que siempre tiene la culpa  algo o alguien y, mientras tanto, permanecemos en nuestros malos hábitos, esas cosas que deseamos seguir haciendo aunque no dejemos de quejarnos insistentemente.

¿Cómo crees que influye tu lenguaje a la hora de cambiar?

La forma en que nos hablamos influye directamente en los resultados que obtenemos en la vida.

Ernest Breier profundiza en este tema en su libro "Como controlamos a otros..y como nos controlan" ( "How we control others, how they control us”). Explica como es frecuente tomar el control sobre los demás escogiendo comportamientos que sabemos darán lugar a la respuesta esperada en el otro, y quizá, lo hacemos de manera inconsciente. 

No voy a entrar en si esta forma de actuar puede considerarse manipulación o influencia positiva. Pero así como ejercemos ese comportamiento con los demás, podemos hacerlo con uno mismo en lugar de pensar que “no podemos”.



Un fumador que dice “odio el tabaco pero no puedo dejar de fumar”,  puede que, en realidad, no odie el tabaco sino aparentar eso ante los demás. Según Breier la persona está haciendo exactamente lo que desea, “hablar de dejar de fumar, mientras fuma”. Es característico del ser humano, exaltar las virtudes sociales en público e ir tras los propios objetivos en privado. Esos deseos incontrolables pueden ser tan horribles para uno mismo que es mejor no compartirlos en público, ni reconocerlos en uno mismo.

Otra forma de engañarse según Breier es aquella en la que se escucha decir “no quiero ser impaciente pero …”. Esta expresión por si misma oculta que en realidad sí se está impaciente. Es como uno se siente pero no quiere aparentarlo.

Si quieres ser fumador, bebedor, perezoso, no estar en forma, dar argumentos sin fin... no pasa nada, pero deja de mentirte a ti mismo. No digas “lo siento pero soy así”, no pidas perdón por ser exactamente como deseas ser.

De esta misma manera, si deseas cambiar aduéñate de esas palabras. Como se suele decir  “menos hablar y mas actuar”,  menos argumento y mas comportamiento.

Dicen que la mejor manera de medir lo que uno quiere es fijarse en lo que ya tiene. 

¿Qué opinas? ¿Tomas consciencia de lo que te dices para cambiar? ¿Qué palabras pueden apoyarte en el cambio que deseas alcanzar? Espero tu feedback! ;)


Ref art: Book Reviews http://psychologyofwellbeing.com Mc Carthy 26,2, 20013

21 de junio de 2013

¿Tienes Dientes? 6 Consejos para mantenerlos!

Pocas veces he hablado de la importancia de la higiene bucal en el blog, pero  hoy quiero sacar a relucir este buen hábito y asegurarme de que vuestra boca transmita salud!

¿Lavarse los dientes?

Puede que muchos tengáis automatizado este hábito como yo en las mañanas, pero las prisas, el estrés de comer fuera, la incomodidad del trasnochar, etc. son los responsables de que abandonemos nuestros dientes a su suerte.

Un cuerpo que se precie debe ocuparse del mantenimiento de una boca y dientes sanos. 

Pero ¿quién no tiene en mente ese cepillo de dientes desgastado con las cerdas para todos lados menos el centro asomando por un vaso lleno de pasta de dientes? Está será la primera señal de alarma para seguir leyendo.

¿Para que tener unos dientes saludables?

Comer es uno de los placeres de la vida y el tener unos dientes débiles o mal cuidados puede privarnos de este disfrute. Hoy en día ponen prótesis maravillosas, pero mejor conservar lo nuestro cuanto mas tiempo mejor.

La comunicación es una de las facetas más importantes para conseguir relaciones, trabajo y sentirnos seguros de nosotros mismos, y ¿qué herramienta es fundamental utilizamos para ello? Sí, ¡nuestra sonrisa!
  
Podría dar muchas mas razones pero lo que hoy quiero dar son unos cuantos consejos para mantener la salud bucal a punto:

1. Dientes blancos

La mejor manera de conseguirlo es cepillarse los dientes al menos 2 veces al día. En cualquier caso si tomas azúcar, hazlo inmediatamente después para no dejar que se formen bacterias y generen la caries. 

2. Esmalte brillante

Los blanqueadores aunque resultan eficaces para dar brillo a los dientes, cuando se utilizan de forma excesiva y continuada pueden llegar a dañar el esmalte. Vuelvo al primer consejo.

3. Encías fuertes

Es frecuente no cuidarlas y que sangren. Las bacterias se acumulan sobre los dientes pero también bajan a las encías formando la placa. Esta placa puede hacer que sientas sensibilidad al frío, que se retraigan y propiciar la aparición de sangrado o flemones que nos pueden llevar directamente a la consulta de odontología.

Las encías se pueden limpiar y esa limpieza es tan recomendable como la dental. Para ello el mejor aliado es el hilo dental. Este no es solo para casos aislados. Cuando yo comencé a utilizarlo me di cuenta de cuanta suciedad puede llegar a quedarse atrapada entre los dientes.

4. Alarma si se mueven

Si hace tiempo que no te visita el ratoncito Pérez y notas que algún diente se te mueve, no esperes demasiado y acude rápidamente a tu dentista. En algunos casos tras ortodoncia, prótesis dental, etc. puede aparecer una movilidad extraña que haya que revisar.

5. Deja de fumar

Aunque fumar no es la causa directa de la enfermedad de las encías, el humo de los cigarrillos está compuesto por miles de sustancias tóxicas que debilitan las defensas de la encía, lo que lleva a aumentar las infecciones de la boca.

6. Toma manzana!

Las manzanas contienen taninos, nutrientes que pueden proteger los dientes contra la placa y la enfermedad de las encías. Comer una manzana puede ayudar a limpiar las bacterias de los dientes.

Cuidar tu boca y tu higiene es necesario para sentirte saludable.

Y ahora... ¡continúa sonriendo! :)

17 de junio de 2013

¿Quieres cambiar un mal hábito?, ¡hazte buenas preguntas!

¿Por que es importante hacerse buenas preguntas?

Uno de los bloqueos mas frecuentes que encuentro en las personas que desean cambiar sus hábitos ya sea dejar de fumar, comer de más, vivir estresados, etc. es que comienzan haciéndose malas preguntas.

Recuerdo el caso de una mujer que llevaba más de 20 años arrastrando un exceso de peso. Y cuales eran tus preguntas:
“¿Por qué no adelgazo?” “¿Por qué engordo y mis compañeras no?”
Sus respuestas eran del tipo:
 “Me engorda todo, mi metabolismo es lento, tengo mucho trabajo, a mi marido no le gusta pasear, etc., etc.”. 

Daba la sensación de que esta mujer estuviese echando balones fuera, y que partía de las malas preguntas que se estaba formulando. Preguntas hechas desde la desesperación y el victimismo, que no apoyaban su objetivo: “¿Por qué a mi? ¿Por qué no adelgazo...?"

Una vez escuché que si uno se hace preguntas necias obtendría respuestas necias y  no puedo estar más de acuerdo.

¿Crees que esas preguntas ayudaban a esta mujer a enfocarse en la solución a su problema? ¿Dónde le enfocaban las respuestas que obtenía?

Pues justamente en aquello que no quería: su preocupación, su exceso de peso, su desesperación, etc.

En el Coaching creemos que es imposible movilizar un cambio de conducta si no se formulan preguntas que te dirijan hacia la solución y no el problema.

¿Y quién formula  las preguntas? 
La indagación parte de nuestra mente. Nuestra mente consciente (o razonable) abarca sobre un 10% de nuestra capacidad mental. Pero también existe nuestra mente inconsciente, que actúa automáticamente y que dirige más del 90% de nuestras percepciones, pensamientos y creencias. Esta parte de la mente además responde a evocaciones y conceptos muy claros y no entiende las negaciones.

Haz la prueba: no pienses en un plátano, no pienses en un limón amarillo deshaciéndose en tu boca... Si te enfocas con intensidad en no caerte a la piscina, ¿Qué crees que sucederá? cuanto más pienses en no caerte, ahí se dirigirá tu energía y .plof.! , te caerás seguro.

Para cambiar nuestro cerebro necesita hacerse preguntas que nos enfoquen en aquello que sí queremos.

¿Y como se formulan preguntas que funcionen?

Haciendo "preguntas potentes". La pregunta potente es aquella que tiene la capacidad de despertar soluciones y movilizar al cambio. Aquella que indaga de forma respetuosa en el pasado, en lo que ha funcionado. 

1. Para conseguir cambios positivos comienza por hacerte buenas preguntas:

En el caso de esta mujer con sobrepeso necesitaría clarificar que pensaba respecto de su mal hábito con la comida. Hacerse preguntas que la enfocasen hacia lo que deseaba lograr,.por ejemplo, comer mejor, moverse, verse capaz, etc.

  • ¿Cuál es mi visión de lo que deseo conseguir? 
  • ¿que energía quiero sentir mientras como, después de comer? 
  • ¿Cómo me imagino con 8 kg menos?

Este razonamiento lo puedes hacer con tu cuerpo, con tus relaciones, con tus finanzas, etc. ¿Qué pienso de la gente sana, con dinero, con amigos, etc.?, ¿Cómo se relacionan con la  comida, su economía, la gente? 

2.  No te enfoques en los "por qués". La mayoría de las preguntas se enfocan en los “por qués”… Pero es necesario indagar también en los “para qués y en los cómos”…

  • ¿Para que quiero adelgazar?
  • ¿Qué ventajas supondría para mi estar mas ligera?
  • ¿Cómo cambiaría mi relación con los demás, mi vida?
 3. Si te haces buenas preguntas y no consigues lo que deseas puede que exista un conflicto en tu interior Si quieres adelgazar, divertirte, etc. pero una parte de ti piensa que no te lo mereces, si quieres tener dinero, ser libre financieramente, ser amada, pero una parte de ti te dice que “no puedes”, "no lo mereces", etc. entonces necesitas descifrar el conflicto que habita en tu subconsciente y lidiar con la incongruencia (algo de lo que seguiremos hablando en otro post).

Para ser congruente primero hay que ser consecuente entre lo que se piensa y lo que se hace: P. ej. si digo  “Quiero una buena relación” pero no me comprometo con nadie…., nunca la voy a tener!!.  “Quiero adelgazar” pero no busco ayuda, no pruebo otras formas, me excuso, etc.… así nunca lo conseguiré.

Comenzar a hacerme buenas preguntas podría comenzar por saber:

  • ¿Cuándo he estado mas delgada en el pasado?
  • ¿Qué me funcionó?
  • ¿Por qué ahora sería un buen momento para comenzar?
  • ¿Cómo voy a comer mejor, ejercitarme mas, aprender a cocinar sano?
 Para conseguir lo que quieres debes preguntarte por lo quieres y como lo vas a conseguir, no por que te sucede lo que no quieres.

Nuestras malas preguntas pueden mantenernos encadenados a malas rutinas que atrofian mente y cuerpo, dándonos la sensación de que nunca  podremos cambiar. Por ello, comencemos a cambiar la forma de preguntarnos.

¿Qué preguntas te haces? ¿En que te enfocan?


Una vez que te respondas a ellas, diseña un sencillo plan y ACTÚA!

14 de junio de 2013

12 Consejos que te Ayudarán a hacer Ejercicio y Ponerte en Forma

Todos sabemos que el deporte mejoraría nuestro bienestar físico y psicológico, pero encontrar tiempo para practicarlo se hace difícil.

En una ocasión escuche decir a Anthony Robbins, gurú del desarrollo personal y apasionado del cuidado de la salud, que para tener éxito en un objetivo primero hay que enfocarse en lo que se quiere (no al contrario), y después, se debe contar con el mejor mapa o guía a seguir.

Como coach de salud, he redactado estos consejos que derivan de mi propia experiencia y que quizá puedan servirte de mapa para estimular esa parte mas activa, optimista y saludable en ti que desea mejorar su aspecto y ponerse en forma!

¿Te animas a conseguirlo?

12 Consejos que te ayudarán a hacer ejercicio y ponerte en forma


1.         Toma conciencia de tu cuerpo. Estas diseñado para el movimiento. Piensa en todas las cosas que tu cuerpo te ha permitido hacer hasta ahora…seguro que son muchas. ¿Como cuidas tu cuerpo?, ¿que te dice cada parte?, ¿sientes cual esta mas viva o mas entumecida?.

2.         Haz lo que te divierte. Identifica lo que te divierte de hacer ejercicio. Si no sabes que es, haz memoria de esa época en la que te divertías yendo en bici, explorando bosques, jugando a baloncesto, etc. ¿Qué es lo que divertía? Era hacer nuevos amigos, competir, despejarte. De este modo te será más fácil elegir.

3.         Integra el ejercicio en tu vida.  Si ninguno de tus planes se relaciona con el deporte es difícil que comiences a ponerte en movimiento. Si encuentras una oportunidad que te acerque a ello, tómala. Ya sea un plan de tirolinas, comer en el campo, probar una clase de yoga. Hay muchos planes que te permitirán jugar y hacer actividades deportivas.

4.         Encuentra un objetivo y un por qué. Cuando tienes un por qué encuentras un como. Si deseas ver mas a tus hijos entre semana, puedes ir con ellos a natación, tu objetivo será no solo nadar sino pasar más tiempo con tus hijos y ser un modelo saludable para ellos. Ese para qué (tu porqué) te hará engancharte algo más a ese deporte.

5.         Comienza pequeño. En lugar de apuntarte 5 días a la semana a un gimnasio, comienza poniéndote un "objetivo ridículo", algo que consideres muy fácil de realizar, por ejemplo pasear 20 minutos después de comer, lo importante es ser constante con ese pequeño objetivo y aumentar. Quizá para ti también funcione sacar la bici, utilizarla en lugar del coche o autobús, subir escaleras en lugar del ascensor, etc.

6.         Ten disciplina y paciencia, mide tus progresos. Para ello escribe tus objetivos semanales en una agenda, smartphone, o pegalos en tu frigorífico. Decide que 3 días vas a comenzar con tu pequeña rutina deportiva.  Y recuerda, lo que se deja por escrito tiende a cumplirse!

7.         No abandones y educa a tu crítico interior. Cuando encuentres excusas para no cuidarte, desafía a tus saboteadores internos (cuyo objetivo es la comodidad) y siente el placer de ser un adulto decidido, constante y saludable.

8.         Respeta tu descanso. Tanto dormir bien de noche como los días de descanso de ejercicio son muy importantes para tu cuerpo, debe reponerse!. Acostúmbrate a realizar algún ritual antes de dormir, como leer alguna página de tu libro, meditar con música relajante o tomar una pequeña infusión relajante.

9.         Señales de alarma overtraining.  Un ejercicio es más efectivo cuanto más intenso sea (que se lo digan a los deportistas consumados); en cambio debe ser progresivo. Si has dado con el deporte que te divierte, habrá  posibilidades de que te piques y quieras pedirte más. Os señalaré mas adelante cuales son las señales de alarma del cuerpo que debes tener en cuenta para parar o bajar el ritmo.


10.       Mantén un equilibrio entre resistencia, fuerza y elasticidad. Cuando comiences a hacer algún deporte sentirás que tu cuerpo responde. También te dolerán partes que habías olvidado que tenías, por tanto, no pierdas de vista estirar, así como ejercitar tu mente y equilibrar tus emociones.

11.       Conecta con la Naturaleza vive nuevas experiencias, emociónate y comparte retos. Tener gente cerca a la cual le gusta lo que a ti, hacer planes juntos, anima mucho a seguir en forma. Encuentra tu grupo! Hoy en día es mas fácil que nunca (foros, redes sociales, asociaciones, etc.)

12.       Reserva tiempo para ti. Hacer una cosa significa renunciar a otras, quizá hay mucho tiempo de televisión, compras improvisadas, compañía negativa…que puedes ir sustituyendo por un poco de ejercicio, incluso pasivo… dándote algún masaje ;).

No te olvides de tu salud: El ejercicio ayuda a mantener activo el metabolismo, mejora la función cerebral, cardiaca y pulmonar, reduce el riesgo de depresión y permite no aburrirse y coger hábitos dañinos.

¿Qué otra cosa necesitas para comenzar a moverte?



13 de junio de 2013

¿Como Pensar para Adelgazar?

Puede que hoy hayas tenido uno de esos días en los que te has sorprendido comiendo por ansiedad, tomando más cañas de lo habitual, comprando aperitivos que realmente no necesitabas.

Pero... ¿De donde viene ese impulso más allá de la propia voluntad, esa ansiedad por consumir, llenarse, necesitar más?

Bajo mi punto de vista la ansiedad y en específico, la ansiedad por comer, es un estado emocional producto de una forma de pensar, que muestra unos patrones de comportamiento pasados que han quedado arraigados en lo más profundo.

Si por ejemplo en el  pasado sufriste restricciones, juicios o críticas en relación a la comida, probablemente habrás vinculado sensaciones de liberación, premio, o reconocimiento por el hecho de permitirte comer.

Llega el verano y los signos de los excesos, en especial con la comida, se hacen más evidentes y quizá muchos quieren comenzar rápidamente una dieta para verse mejor en bañador.

Pero he aquí el error!!. De nada servirá ponerse corriendo a hacer dieta, a modo de penitencia y castigo, si no se hace el trabajo previo de liberar esa ansiedad derivada de pensamientos recurrentes provocan el comer de más. Comer sin hambre puede ser la verdadera causa de tu exceso de peso.

A lo largo de mi formación me he interesado por descubrir las claves que pueden desactivar esa presión interior capaz de generar comportamientos automáticos que nos dañan. Y una de las primeras claves es transformar la “ansiedad por comer”, que suele responder a un proceso mental modificable.

Origen de la ansiedad

“Dejar de comer” es literalmente un mal planteamiento, absurdo o imposible. Puedes dejar de fumar, de gastar compulsivamente, de ver TV, jugar videojuegos, etc. pero no puedes dejar de alimentarte.  No puedes esperar que tu subconsciente sea cómplice de un proyecto así. Tu cuerpo lucha para garantizar tu supervivencia y si se ve en peligro, generará ansiedad.

Por ello, para paliar esa ansiedad debes plantear a tu cuerpo algo que suene atractivo y viable a nivel subconsciente. Y una forma de hacerlo es formulándote buenas preguntas:

·        ¿Debes dejar de comer para adelgazar o empezar a alimentarme mejor?
·        ¿Necesitas dejar de comer o aprender hábitos alimenticios diferentes y saludables?
·        ¿Reconoces los desencadenantes de tu ansiedad por comer o atracones?
·        ¿Necesitas hacer correcciones en tu dieta o valorar presuposiciones sobre ti mismo que pueden estar dañándote?

Encuentra buenas preguntas para guiarte en el camino correcto y reducir tu ansiedad.

La  reeducación mental es fundamental para bajar de peso.

El éxito de un proyecto siempre depende de varios factores que pueden parecer ajenos a nuestro objetivo, pero que están muy relacionados. Si por ejemplo, un estudiante está convencido de que se concentra mejor picando algo mientras estudia, ha generado un anclaje inconsciente con la comida, que le está haciendo ganar peso sin afectar lo más mínimo a su concentración, o destinándolo aún más, ya que concentrarse no depende de ello. Si este chaval comienza a resolver sus dificultades con el estudio por los canales adecuados (no la comida), enseguida empezará a observar progresos y se sentirá mas satisfecho con su cuerpo.

Son pensamientos concretos los que pueden desencadenar ansiedad, rabia, impaciencia o cualquier otra emoción desagradable que nos hace actuar de forma descontrolada con ciertos alimentos.

Y ¿Cómo pensar para adelgazar?



  1. Modifica tu lenguaje. Ante problemas, por ejemplo de sobrepeso, es fundamental cambiar la antigua forma de pensar (o hacer un “uso estratégico del lenguaje”), para convertir a nuestro cuerpo en un aliado
  2. Genera una visión poderosa de lo que quieres conseguir. Definir como quieres verte, cuantos kilos quieres bajar, como lo vas a lograr, facilita a la mente dirigir conductas específicas que nos alejan de pensamientos que tensionan como: “quiero dejar de comer”, "me odio a mi mismo”, “a partir del lunes se acabó".
  3. Toma diferentes perspectivas . Una nueva perspectiva sobre tu exceso de peso puede hacerte ver que el sobrepeso es el resultado de otros problemas (sedentarismo, ansiedad, estrés, etc.) y no la causa.
  4. Identifica vínculos y emociones ligadas al comer. Para ello es necesario  limpiar lo que nos sucede a nivel inconsciente, reprogramarnos hacia un cambio permanente e interno en nuestra relación con la comida.

Tu Coach de salud, es capaz de generar preguntas y darte las pistas idóneas para guiarte en tu camino único y personal de mejorar tu imagen, cumplir tu dieta o impulsar tu salud de forma integral.


Con unos sencillos ejercicios y el compromiso por tu parte, puedes transformar los pensamientos que generan ansiedad y darte cuenta de como están afectando a tu peso y a tu salud. 

¿Qué piensas? 

Foto: http://weightloss.colettebaronreid.com

10 de junio de 2013

10 pasos para cambiar de Humor con Inteligencia Emocional

Comienza la semana y… ¿ya estás de mal humor? ¿Cuántas veces te has sentido así?

Te levantas inquieto, desganado y estás a la que salta. Cualquier familiar o conocido está expuesto a que le pegues un bufido aumentado más aún tu malestar.

Muchas veces me he visto atrapada en una emoción que inconscientemente comenzaba a dirigir mi actitud durante el día y lo iba arruinando todo. Es como si estuviese desviando mi emoción a costa de buscar los fallos en otras cosas, pero te aseguro que esa actitud es el camino más rápido para buscarte más problemas.

Para “salir a flote de las emociones”  y no arruinar nuestro día es necesario saber confrontarlas y analizarlas con compasión.

Como dice el Dr. Christopher Germer, psicólogo y profesor en Harvard  “No necesitamos zambullirnos de cabeza en nuestras emociones difíciles para transformarlas, sólo necesitamos tocarlas con compasión”. 

La clave por tanto está en tocar esa emoción y no evitarla. Parece fácil, pero nuestra forma de actuar aprendida tiene mucho poder, y por tanto, necesitamos entrenarnos en algo nuevo. Es como cuando se comienza a conducir y necesitas seguir unos pasos para ponerte en marcha, hasta que te sale de forma automática.

Comencemos entonces a poner en marcha nuestra inteligencia para dirigir nuestras emociones siguiendo estos pasos:


1- Pon atención. Para identificar una emoción necesitas saber que buscar y como encontrarla. Algunas señales corporales son muy sutiles  y necesitas prestar atención. Sepárate un momento del lugar donde te encuentres e invierte unos minutos en sintonizar con tus señales instintivas antes de reaccionar sin sentido.

2- Enfócate en tu interior. Cierra los ojos un momento. Si es posible aléjate de la  persona o situación desencadenante de la emoción y concéntrate en ti mismo por unos segundos.

3- Enfócate en tus sensaciones corporales. Dado que las emociones ocasionan una sensación física, puedes colocar una de tus manos la parte de tu cuerpo que esté mas afectada (tu estómago, tu pecho, tu corazón..) ¿Estás inquieto, mareado, débil?, ¿Tienes sed, estás  cansado?, ¿Tienes algún dolor, incomodidad, tensión?. Estos minutos son una gran oportunidad para tomar conciencia de las señales que te envía tu cuerpo.

4- Enfócate en tus pensamientos. Muy a menudo lo que estés pensando te dará pistas del desencadenante de tu emoción. Si te descubres racionalizando en exceso o justificándote con pensamientos del tipo: “esta chica es tonta, mi jefe solo sabe pedir, mi marido es un desconsiderado …” etc. puede que lo que busques sean excusas para salir de tu emoción.

5- Enfócate en tus emociones. ¿Qué emoción estás experimentando en este momento? Deja salir cualquier emoción negativa o positiva. miedo, enojo, pesar. Cuando etiquetamos una emoción, especialmente con “atención bondadosa y amable” en vez de “atención preocupada”, la emoción parece perder su aguijón. (The Mindful Path to Self-Compassion: Freeing Yourself from Destructive Thoughts and Emotions. Dr. Germer)

Los estudios por imágenes del cerebro han demostrado cómo el etiquetado de la emoción reduce la respuesta de miedo de la amígdala, una zona del cerebro que dispara las señales de peligro.

6- Date cuenta de tu respiración. Así puedes ir siendo más consciente de la intensidad de tu emoción. ¿Estás respirando con menor dificultad ahora?

7- No te juzgues. Antes de trabajar con la emoción hay que sentirla. La emoción no vivida pasa al cuerpo y muchos males vienen por enmascarar o no permitirnos ciertas emociones. Por tanto, mantente observando tu enfado, rabia, malestar, etc. durante cinco minutos. ¡Sin juicios, por favor!

8- Observa tu necesidad. Las emociones tienen una finalidad y quieren avisarte desde el cuerpo. ¿Que necesitas en este momento? Quizá sea dialogar con una persona, aceptar un cambio, quizá sea reconocimiento, etc. Se honesto y abierto contigo mismo.

9- Date cuenta de que la emoción tiene rangos de continuidad. Por ejemplo tu enfado, puede variar desde estar algo molesto o disgustado con algo hasta tan decepcionado como para quedarte estancado. Observa como tus emociones tienen un tiempo de aparición concreto (no puedes estar llorando eternamente), quedando luego un poso que es el sentimiento: tristeza, enfado, amor...

10- Escribe como te sientes en un pequeño cuaderno. Completa las frases: “Me siento…”, “estoy..”.  Por ejemplo, “me siento triste”, “estoy enfadada con mi pareja”, “estoy preocupada por mi hijo”, etc. e imagina que puedes compartir ese sentimiento con un amigo, vecino o que tú fueses  tu mejor amigo. ¿Que cosas te dirías a ti mismo?

Ser franco con lo que sientes y entrenarte en gestionar tu rabia, tu miedo o tristeza, es el primer paso para convertirte en una persona que actúa desde el corazón, sin perder la razón.

Si esta semana te encuentras arrastrado emocionalmente ante una situación, párate un momento!. Después, ya conoces los siguientes pasos :-)


Fotografía. Getty Images

5 de junio de 2013

¿Quieres Ponerte en Forma? Comienza por Tomar Conciencia de tu Cuerpo

“¡Tengo que hacer ejercicio!”

Esa es una expresión que puede resonar diferente en cada uno pero que, en general, todo el mundo se ha planteado alguna vez.

Estamos diseñados para el movimiento y nuestro cuerpo, como si de una máquina se tratase, funciona mejor cuanto más se utiliza. De lo contrario comienza  a acumular grasa, a oxidarse, o se anquilosa pudiendo hasta enfermar.

Beneficios del ejercicio

Todos los profesionales de salud están de acuerdo en que el ejercicio es un factor muy significativo para mejorar nuestra salud.  Un jefe de  servicio de Cardiología me comentaba en un congreso de bienestar laboral, que sus pacientes hipertensos, con colesterol elevado, etc. presentaban una mejoría en estos valores en cuanto introducían el ejercicio en sus rutinas y eso se reflejaba en su analítica.

Pero esto no sirve únicamente cuando hay enfermedades, cualquier persona puede mejorar su resistencia, niveles de energía diarios y su bienestar mental tan solo con introducir una rutina de ejercicio en su vida. Además, el cerebro también se entrena con el ejercicio, las conexiones neuronales se activan y se facilita la liberación de endorfinas que mejoran el ánimo.

¡Quiero comenzar!

A parte de todo lo “bueno conocido” del deporte la parte mas difícil suele se la de ponerse a ello con voluntad. Por ello, y sobre todo por si somos novatos, la primera pregunta  que surge es: ¿Cómo empezar a hacer ejercicio?

Comenzar un deporte y encontrar la actividad que nos guste, no es algo que se descubra a la primera, pero antes de hacerlo quiero proponeros un sencillo ejercicio para comenzar con buen pie:

En primer lugar, toma conciencia de tu cuerpo:

Tomar conciencia de mi propio cuerpo significa reconocer que estoy diseñado para el movimiento, pero que quizás he vivido como un autómata. Simplemente me he desconectado de mi cuerpo. El primer paso por tanto, es reconectar con él. 
Para ello hazte estas preguntas:

•          ¿Cómo te sientes a día de hoy en tu cuerpo? 
          ¿Recuerdas cuantas experiencias te ha permitido vivir, cuantos lugares has podido conocer, cuantas personas has podido ayudar, etc.? ¿Que agradeces a tu cuerpo?
          ¿Qué grado de agilidad, flexibilidad notas ahora?

Formas prácticas para tomar conciencia del cuerpo

Sitúate sentado en una silla con respaldo, coloca tu columna vertebral recta y siente como si te tirasen con una cuerda sujeta a tu cabeza de la coronilla hacia arriba.

Respira inspirando hasta lo más profundo, sintiendo como se infla tu abdomen y expulsa lentamente el aire.  No fuerces.

Sin parar estas respiraciones continúa con la siguientes hasta  5 veces más.

•          ¿Qué sensaciones encuentras? 


Mientras te concentras  en esas respiraciones vete repasando cada parte de tu cuerpo desde los pies hasta la coronilla, parándote en cada extremidad, cada órgano, cada sistema de tu cuerpo.

•          ¿Identificas alguna tensión, dolor, entumecimiento en alguna parte concreta de tu cuerpo?

 Escucha las respuestas: Tu cuerpo está íntimamente conectado con tu mente

Conforme realices este escáner corporal irás obteniendo respuestas más racionales.  Respuestas como “necesito dormir mejor”, “siento un cansancio desmesurado”, “nunca me muevo, me duele la espalda y el cuello”, “siento mis piernas entumecidas”, etc. 
Recibe cualquier pensamiento desde esa posición de escucha.

•          ¿Qué te está pidiendo tu cuerpo?

Tal vez mover tus piernas o relajar tus hombros y liberar la tensión, tal vez sea saltar, etc.

Ten en cuenta que si hace tiempo que no haces ejercicio no te puedes exigir mucho al principio.

Aclimátate lentamente y toma la decisión de comenzar por lo más simple:

•         Quizá salir a caminar 20 minutos 3 o cuatro veces a la semana
•         Realizar algunos estiramientos durante unos cinco minutos,
•         Comienza a subir y bajar escaleras, ir andando a tus recados, etc.

Tu cuerpo es  una maquina perfecta y en cuanto ejercitas esta toma de conciencia y atiendes sus necesidades, notarás la rapidez de sus respuestas.

Tomar conciencia de tu cuerpo te anima a comenzar a cuidarse.

¿Como te sientes? ¿Que bloqueos has descubierto? ¿Que actividad estas necesitando?

3 de junio de 2013

¡Mi dieta NO funciona!: No hagas dieta, cambia tu estilo de alimentación.

Muchas mujeres llegan desesperadas a mi consulta de health coaching porque su dieta no les ha funcionado.  Se quejan de que su plan de comidas es demasiado estricto, aburrido o bien de que han conseguido bajar peso pero tienen miedo a recuperarlo de nuevo. Otras más desanimadas han vuelto a caer en los abusos y los desórdenes del pasado con la comida.

Y es que el hecho de seguir una dieta por un tiempo (cambiar la cantidad y el tipo de alimentos que se comen) no garantiza que te conviertas en el modelo de mujer delgada, segura de ti misma y saludable al que aspiras.



Una de mis pasiones es acompañar a las mujeres en su pérdida de peso de forma holística y duradera, por ello, me gustaría destacar dos errores que podrías estar cometiendo para perder peso:

En primer lugar te enfocas en una sola cosa, LA COMIDA.  Que comidas están prohibidas, como voy a controlarme, que comidas son libres, etc. todo ello pensamientos que ponen el foco FUERA de ti, en la comida, los kilos, etc. cuando en realidad el problema suele estar dentro.

En segundo lugar, comienzas a actuar sin pensar (la dieta de los batidos, de la piña, la Dukan, etc.). No te paras a reflexionar si es la dieta adecuada para ti, si será sostenible en tu vida, si encaja con tu edad, genética, peso real, etc.

Siempre que acompaño en procesos de coaching para el peso comienzo con una petición: define bien TU META. Para garantizar el éxito en la bajada de peso, el lenguaje, como nos hablamos o pensamos es crucial: 

No me “pongo a dieta” (solo decirlo me estresa, me entristece y me agobia) sino que “elijo un nuevo estilo de alimentación saludable”. ¿No te suena mucho más atractivo, empoderante e ilusionante ese planteamiento?

Se trata de establecer un pensamiento correcto de autoncontrol, de asumir la responsabiliad y de saber hablar de forma positiva sobre una misma.

Por otra parte debes poner énfasis en consolidar un nuevo estilo de alimentación. Un estilo saludable, atractivo, que encaje en tu vida y se adapte a tus necesidades.

¿Cuántas veces  has comenzado perdiendo  peso y luego has vuelto a tu estilo de comida anterior: comida rápida, dulces para desayunar, exceso de harinas, etc. recuperando  todo aquello que habías perdido?

Si comienzas una dieta sin construir una estructura de apoyo sólida antes de actuar, al cesar la misma, lo mas probable es que retomes los viejos hábitos y vuelvas irremediablemente a engordar.

Si lo que te interesa es cambiar tu estilo de alimentación, y no estar siempre "a dieta" estate atenta a los tips para cambiar tu estilo de alimentación que voy a publicar en estos días.

Pero recuerda: para adelgazar, cambiar de figura, es necesario llevar un control sobre lo qué comes y en qué cantidades, pero también es muy importante, sobre todo antes de comenzar a hacerlo, realizar cambios en tu mente, controlar tus pensamientos y emociones, analizar tus hábitos y desarrollar un plan de acción que te funcione y al que te adhieras a largo plazo. Aspectos que se trabajan con un health coach.

Si estás interesada perder peso dese un nuevo enfoque y para siempre, anímate a reservar plaza en el próximo taller VIVE MAS PESA MENOS que celebraremos a finales de junio en Madrid.


¿Haces dieta o eliges tu estilo de alimentación?

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